Confesiones de una madre primeriza

Felicidad y miedo, alegría y temor. Sensaciones que me invadieron ese sábado al amanecer, que aparecieron tan antagonistas como unidas en el mismo momento en el que vi el test de embarazo positivo entre mis manos.

Sabía que a partir de ese instante todo sería distinto. Tenía la sensación de estar despidiendo una etapa de mi vida para dar paso a otra. Los cambios nunca se me han dado especialmente bien, lo reconozco.

Pero ahí estaba yo, con mi test de embarazo positivo: Iba a ser madre, había sido una decisión muy meditada y lo había deseado muchísimo. Sin embargo, en ese momento era real. Era mucho más que un deseo. Esas dos rayas en el test me lo susurraban: Hoy es el primer día de una nueva etapa.

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La maternidad implica en ella tantas cosas que me abrumaba la pregunta ¿sabré  hacerlo bien?

Mientras mi barriga iba aumentando al mismo ritmo que mi hija iba creciendo, tuve tiempo de prepararlo todo para su llegada. Preparar su habitación, su cuna, sus peluches. Preparar su canastilla, sus arrullos y su cochecito. Todo estaba a punto para que ella llegase, pero ¿lo estaba yo? 

 
Durante el embarazo, me impregné de conocimientos, consejos y teorías de distinta etiología. Leí libros de crianza natural y de lactancia materna. Asistí a clases de preparación al parto y compartí dudas y inquietudes con mujeres que ya eran madres o que iban a serlo.

Creí saber mucho sobre cómo ser madre y sin embargo me faltaba lo más importante: la experiencia de ser madre.

 
El día que nació mi hija me di cuenta que en los libros se incluyen muchos conocimientos, pero nadie me habló de lo que iba a sentir ni cómo podía gestionarlo. Esa pequeña criatura indefensa dependía de mi y yo ni tan siquiera sabía cómo tenía que colocarla para darle el pecho. Ese precioso bebé era mi hija y precisaba de mi calor, de mi cariño y de mi protección. Y yo no sabía ni por dónde empezar.

Los libros nunca me hablaron de cómo gestionar todas esas sensaciones que me rodeaban. La gente me abrumaba a base de consejos y opiniones. “Debes hacerlo así” o “yo lo hacía así y es lo mejor”. Por si no tenía suficientes dudas, esas frases sólo hacían que generarme más.

El postparto fue duro. Las hormonas y la experiencia de parto que tuve no ayudaron, y las dudas se acrecentaban. Sentía que todo aquello que tanta ilusión me había hecho, me superaba a ratos. Me enfadaba conmigo misma, nadie me había dicho que esto era así. Nadie me dijo que me sentiría así.

Pero pasaron los días y mi pequeña y yo nos fuimos conociendo. Gracias a mi instinto, ese instinto materno que no necesita de consejos ni de juicios, la situación cambió.
Mis frases de “yo nunca haré…” se fueron por la ventana al mismo ritmo que yo aprendí que lo mejor para mi hija era lo que también fuese bueno para mi.

Con el tiempo entendí que los consejos deben escucharse pero que no siempre deben ser una ley a cumplir. Entendí que nadie más que yo quería lo mejor para mi hija y que debía hacer aquello que yo creyese.
Como toda madre, tenía derecho a aprender, equivocarme, a rectificar y a volver a intentarlo si alguna cosa no salía bien.

Con los meses aprendí que la teoría es muy útil, pero que la práctica es otro mundo. Me di cuenta de que los libros va bien leerlos, pero que cada madre tiene su propio manual.

Aprendí que los cambios no siempre son fáciles y que cada persona necesita su tiempo para adaptarse. Ser madre me ayudó a conocerme más y a gestionar mejor mis emociones.

Ser madre es una experiencia difícil de explicar porque te hace sentir cosas que nunca imaginaste. La felicidad y alegría adquieren dimensiones increíbles, pero también el miedo y las dudas.

Es por eso que hoy comparto con vosotras la frase que un día me dijeron y que me ha acompañado muchos días: Nadie dijo que fuese fácil, pero sí que valdría la pena . Vas a hacerlo bien.

 

 

 

 

 

21 comentarios

  1. Muy necesario el post que escribiste. El PUERPERIO es duro y nadie nos habla de él. De repente aparecen sentimientos encontrados y no sabe que pasa, porq no eres feliz si tienes lo más hermoso y deseado en tus brazos. Creo q es importante visibilizarlo. Un abrazo

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    1. Gracias guapa por tus palabras 🙂 Es cierto que nadie nos habla del puerperio. Nos preparan para el parto y después nos encontramos en una montaña rusa de sentimientos y sensaciones difíciles de gestionar a veces. Un abrazo! Feliz fin de semana 🙂

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  2. Siempre viviremos con la duda de “lo habré hecho bien”. A menos que te lo digan tus hijos, y aun así seguro que asalta alguna que otra… Pero lo vas a hacer bien, porque vas a dar todo el amor que tienes. Y eso es hacerlo bien

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    1. Pues sí, siempre nos quedará esa duda. Pero lo importante es hacerlo con amor. Muchas gracias por tus palabras Óscar. Un abrazo y feliz fin de semana 😀

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  3. Me ha encantado el post. Precioso y sincero a partes iguales. Yo recuerdo también el nerviosismo y el miedo que sentí cuando me enteré de que estaba embarazada. Estuve una semana que no me centraba en nada, con alegría y preocupación en la misma proporción. Y es que yo también soy de las que los cambios le desestabilizan un poco, aunque luego estoy encantada y no volvería a la situación anterior pero…el come come de cabeza lo llevo de serie jajajja!! Un beso guapa.

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    1. Jejeje somos personas tan lineales que un cambio nos destirota un poco 🙂 pero ojalá todos los cambios fueran tan buenos y bonitos como la maternidad, ¿verdad? Muchas gracias por tus palabras guapa. Un beso!

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  4. Muchas veces nos endulzan las cosas de tal manera que cuando te topas con la dura realidad el golpe es brutal. Mi primer parto fue traumático. Un auténtico shock, tanto para mi como para el padre. Largo, duro, agotador y seguido de un puerperio terrorífico del que tardé más de tres meses en recuperarme. A raíz de esa mala experiencia empecé a buscar información, a leer y a informarme. Comprendí muchas cosas y me dispuse a no repetir mis errores, cosa que conseguí en mi segundo embarazo. Aún así, como bien dices, cada madre tiene su manual y lo que le viene bien a una a otra no le sirve de nada, porque cada familia, cada bebé y cada cuerpo es distinto. Por mucho que te guste y veas estupendos algunos consejos o procedimientos, es posible que sencillamente no consigas ponerlos en práctica o que el esfuerzo que requieren sea tal que no merezca la pena. Un post muy bonito!

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    1. Tienes toda la razón, sin duda a veces idealizamos tanto las cosas que enfrentarnos a la realidad supone un golpe monumental. Me pasó con el parto, porque de todo lo que me habían explicado sobre él nadie me había contado que las cosas podían ir como fueron. Sin embargo, haber leído tanto sobre lactancia, sobre el sueño del bebé y esas cosas, me han ayudado a llevar mucho mejor estos primeros meses. Sin duda todo conocimiento es bueno 🙂 Me faltó leer más acerca de lo que me iba a pasar a mi, más que tanto sobre crianza jeje. Un abrazo y muchas gracias por tus palabras!!! Disfruta del fin de semana.

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  5. ay hasta se me han saltado las lagrimas recordando… es un momento único el del test…sabes que te va a cambiar la vida, que de hecho ya te ha cambiado, pero a la vez del miedo y la incertidumbre es esa sensación de ya no estar nunca mas sola… gracias por esta reflexión

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    1. Sí, son sentimientos tan diferentes pero que juntos hacen que sea una sensación de vértigo que asusta tanto como ilusiona. Son cosas que nunca olvidaré, por mucho que pasen los meses 🙂 Un abrazo guapa!

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  6. Yo te comparto otra frase que cuando me agobio me la digo a mi misma, “no hay mejor madre para tu hijo/a que tú misma, porque nadie lo ama como lo haces tú”

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    1. Qué verdad tan grande. Me encanta tu frase 🙂 me la apunto en mi mente para que cuando la gente me cuestione o yo misma sea quien lo haga, me lo repita una y otra vez. Un abrazo guapa!!

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  7. Me encantó esta entrada, yo quiero ser madre, y sé que merecerá la pena aunque no sea fácil. Muy bonita tu narración y tus sentimientos plasmados. Mi más enhorabuena!!

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    1. Sin duda merece la pena 😉 te lo aseguro. Hay momentos duros, situaciones un poco desbordantes, muchos cambios en poco tiempo… Pero lo mejor de todo esto, es que vale la pena. Y que lo repetirías mil y una veces más sólo por ver la carita de tu bebé. Muchas gracias por tus palabras guapa 🙂 Un abrazo!

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  8. Qué bien me hubiese venido leerte durante mi embarazo! Te imaginas que todo será idílico cuando le tengas en brazos y después la realidad te da en las narices de golpe. Nosotros lo que peor llevamos los primeros meses fue nuestra relación de pareja, un niño lo pone todo patas arribas y a veces las hormonas, los cambios y nuestras expectativas nos juegan una mala pasada. Por suerte solo fueron un par de meses y salimos mas fuertes de aquel bache. Tenemos que estar preparados para disfrutar de ese fantástico cambio pero también necesitamos fuerzas para afrontar los pequeños contratiempos. Y por supuesto, saber que eso nos pasa a casi todas y que no eres peor madre por sentirte a ti.

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    1. Ai si, te metes un buena galleta cuando después de idealizarlo todo, ves que nada es como te contaron. El primer mes es duro, por la adaptación, por el cansancio, por el postparto.. Pero no sé de donde sacamos las fuerzas para salir adelante y superarlo. Me imagino que de ver las caritas de estos ángeles que hemos sentido crecer en nuestro interior 🙂 sino, no me lo explico. Muchas gracias por pasarte y comentar guapa! Un abrazo

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  9. Me siento tan afortunada de poder leer a madres como tú, que exponen la realidad de una manera sincera. Gracias a vosotras creo estar algo más preparada para la experiencia del post parto. Claro que hasta que no lo viva no tendré mi propia opinión. Un abrazo fuerte!

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    1. A mi me hubiese gustado que alguien me dijera “oye,el primer mes es un poco duro. Muchos cambios, cansancio, postparto.. Intenta descansar, pide ayuda, cuenta como te sientes.. y sobretodo, piensa que lo estás haciendo bien”.
      Lo harás genial Paloma 🙂 ya va quedando menos guapa!! Un abrazo y feliz fin de semana 🙂

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      1. Es verdad!! Todo el mundo opina pero nadie ayuda de verdad…gracias a vuestras experiencias y generosidad al contarlas! Un abrazo grande!

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  10. Me ha encantado :D! Recuerdo cuando dio positivo, justo el día de antes habíamos adoptado un gatito… Que nos ayudó bastante a ir asimilando que todo el mundo iba a opinar cuando naciese nuestro bebé… Las cosas que tuvimos que aguantar de lo que iba a pasar con un gato y un bebé ;)… La incertidumbre de hacerlo bien o mal nos la quitaron todos los pediatras con los que nos fuimos encontrando, somos conscientes que este sentido tuvimos mucha suerte.

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  11. Madre mía!!! Es una de las cosas que más miedo me da, sentirme incapaz, caer sin levantarse, aunque pienso que muchas madres y padres lo han superado con valor y tenacidad y por supuesto, con mucho amor por su pequeño. Miedo? Claro!!! Mucho miedo de no ser la mejor mamá del mundo, pero bueno entiendo que como la mayoría de las manos, todo lo hacen con por amor, dan el 150% o más, eso es lo importante no?

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