Alimentos enriquecidos en… ¿marketing?

Desde que iniciamos la alimentación complementaria he ido mirando productos para bebés (los potitos de toda la vida) porque en caso de tener que salir a comer fuera me sacan de un apuro.

Es entonces cuando me vi inmensa en ese pasillo de supermercado, repleto de cajas de cereales de mil y un sabores, de leches de continuación enriquecidas con tropecientos nutrientes y de potitos a los que les añaden un poco de todo para darles más sabor. No puedo olvidarme de esos yogures de varios sabores, algunos de los cuales tienen más azúcar añadido que fruta. Y las madres los cogen sin inmutarse y llenan sus carros de ellos, pagando precios un tanto desorbitados por algunos.

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¿Sabemos lo que les estamos dando de comer a nuestros hijos?

No quiero que me veáis ahora como una madre que se mira obsesivamente las etiquetas de los productos de bebé, ni que no sea capaz de darle algo “no tan sano” a mi hija. Sin embargo, creo que es necesario que hagamos una reflexión acerca de cómo pueden engañarnos con el lema “enriquecido con hierro, vitaminas y calcio” o “enriquecido con vitamina A y C” entre los miles que podemos encontrar en anuncios, cajas y botes de productos tanto para bebés como para niños.

Lógicamente nunca nos pondrán “enriquecido con azúcares y grasas saturadas”. Podemos estarles dando algo enriquecido con hierro y calcio, y que le aporte casi todas las grasas y azúcares que nuestro hijo debería consumir en un día. Pero oye, eso de que lleve hierro y calcio parece que lo hace más sano, ¿no?

 

¿Por qué se enriquecen con nutrientes los alimentos?

Algunos alimentos se enriquecen con nutrientes añadidos porque durante su proceso de elaboración han perdido los nutrientes naturales del producto. Eso es lo que se llama restauración de nutrientes.

En otros alimentos, se les añaden nutrientes como sustitutivos de otros alimentos que sí los llevan. Por ejemplo, en el caso de la margarina se le añaden las vitaminas para equivaler a las que lleva la mantequilla.

Finalmente, en otros casos se añaden para complementarlos y enriquecerlos. La idea de esta complementación sería conseguir la cantidad diaria de nutrientes recomendada por los especialistas y que con la dieta no se consigue. Es decir, como no tomamos estos nutrientes de otras fuentes naturales, los añaden a los productos.

A continuación os dejo una tabla muy bien diseñada por parte de la OCU, que encontrareis en un informe en este enlace, que define muy bien el tipo de alimentos enriquecidos que podemos encontrar:

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¿Un alimento enriquecido es más sano?

No. Que un alimento sea sano o no depende de muchas cosas, entre ellas de la dieta global que hace la persona. Que un alimento esté enriquecido no es sinónimo a que sea más sano.

Para poner un ejemplo, voy a poner el de esos bollos rellenos de cacao que todos comíamos de vez en cuando éramos pequeños (sí, esos que regalaban cromos que luego cambiábamos a la hora del recreo). Ese alimento actualmente está enriquecido con Hierro. En su envoltorio nos aseguran que lleva el 50% de cantidad diaria recomendad de Hierro. ¿Eso hace que sea más sano? No, pues el contenido en azúcar y grasas es el mismo que si no llevase hierro.

¿Quiere decir eso que no podemos darle esos bollos a los niños? No, claro que no. Podemos dárselos, de vez en cuando, tal y como nos indica la pirámide nutricional. Sin embargo, lo que no se puede hacer es pensar que como ese bollo ya lleva la mitad de hierro recomendada, y a mi hijo las espinacas no le gustan nada, le doy el bollo y así tiene cubierta esa necesidad nutricional. Os parecerá increíble, pero realmente hay gente que lo ve así.

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Alimentos enriquecidos ¿son una estrategia de marketing?

Este apartado es una opinión personal que carece de fundamento, pues desconozco el tema publicitario y de marketing.

Sin embargo la realidad está bastante clara. En los informativos, en pósters en el ambulatorio, en folletos, en revistas y en periódicos nos dicen a menudo que la obesidad infantil es un problema grave. Un aumento de la incidencia de casos de Diabetes tipo II en los niños es alarmante y lógicamente está directamente relacionado con la alimentación y el sedentarismo. Estamos criando a una generación de niños obesos que tienen enfermedades propias de gente mayor. Algo estamos haciendo mal y nos quieren concienciar.

Si tu eres el propietario de una marca de alimentos de bollería que consumen en su gran mayoría niños y adolescentes. Con toda esa información estás jodido fastidiado. ¿Qué haces? Modificas un poco el valor nutricional de tu producto para hacerlo un poco más sano y además, le añades unos cuantos nutrientes de esos que están de moda. Lo pones en el envoltorio en color y con letras grandes, que se vea “Ahora enriquecido con Calcio, Hierro y Vitaminas”.

Así suena mejor y se sigue vendiendo.

¿Necesitamos un bollo rico en Calcio, Hierro y Vitaminas? No. Esos nutrientes deberían provenir de otros alimentos. Sin embargo, el marketing todo lo vale.

Una dieta equilibrada y variada es la más sana, siempre basándonos en la pirámide de alimentación infantil y las recomendaciones del pediatra. Los alimentos enriquecidos no significa que sean más sanos. A continuación os dejo un documento muy interesante de la AEPED acerca de los requisitos nutricionales de los niños.

https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/alimentacion_escolar.pdf

 

 

 

 

 

 

 

3 comentarios

  1. Que razón tienes. Yo en el colé lo que más veo para almorzar son bollos industriales. El exceso es malísimo para todos y más para los niños.

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  2. Sí, la verdad es que nos alimentamos fatal por norma general.. Después nos preguntamos por qué hay tantas enfermedades.. Esperemos que poco a poco cambie la historia. Un abrazo!

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  3. Estoy de acuerdo. A veces el marketing vende cada tontería… Los potitos de fruta, sobre todo, siempre están enriquecidos con vitamina C… Yo también intento darle al peque siempre comida casera. En casa hacemos hasta las magdalenas del desayuno (bendita Thermomix!!!), pero hay veces que no se llega a todo y yo también uso potitos para cuando salimos a comer fuera o me he quedado sin nada en la nevera. Suelo comprarlos biológicos. Hipo o Holle que, por ejemplo, es una marca buenísima que lleva el sello Demeter, que es la más alta distinción en alimentos ecológicos. Son caros, eso sí, y me fastidia un poco que no amplíen gama para los niños que ya empiezan a masticar y necesitan encontrarse tropezones en el puré para ejercitarse. Pero bueno, nos sacan de un apuro!

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