Y tú, ¿de quién eres? ¿Teta o biberón?

Hay días en que parece que haberte convertido en madre es sinónimo de sentarte en un juzgado ante un tribunal popular y empezar a ser condenada por cualquier cosa que hagas.

Ese tribunal estará lleno de pediatras sin carrera universitaria, de matronas sin título, de madres y padres perfectos, de mujeres que no tienen hijos pero han criado a todos sus sobrinos, de hombres que han visto criar a la vecina los niños que ahora resulta que ya van a la universidad, de abuelas que aseguran que en su época todo era muy diferente…

Y tu estás allí sentada, con tu hijo en brazos, sin ni posibilidad de articular palabra y escuchando los juicios (que no consejos) de todas esas personas.

 

Suerte que con el tiempo aprendes a cerrar las orejas, sonreír y levantarte de ese juzgado sin casi inmutarte. Pero hasta que llegas a ese punto, te habrás sentido mala madre en demasiadas ocasiones.
¿Es eso justo? No, claro que no.

Sé que hoy voy a hablar acerca de un tema controvertido, que en ocasiones tiene dos polos demasiado opuestos y que actualmente es fuente de enfrentamientos (estúpidos, bajo mi punto de vista) entre personas que creen que aquello que hacen es lo único válido. Ante todo pido disculpas por si alguien se ofende por mis palabras. Mi única intención es compartir mi experiencia y hacer ver al mundo que no todo es blanco o negro.

 

Sí, queridas madres, hablo de esa pregunta que tantas veces te hacen y ya no sabes cómo contestar sin que después te lluevan críticas de un bando u otro… Y tú, ¿le das teta o biberón?

Como si del anuncio de Kas Naranja y Kas Limón se tratara, la pregunta se repite una y otra vez.

Cuando hayas respondido, automáticamente te incluirán en el grupo de madres que dan el pecho (y que en ello parece ir incluido ser una talibana de la teta y no aceptar nada que no sea la crianza natural) o en el grupo de madres que dan biberón (y que en ello parece ir incluido criticar a las que dan el pecho y repetir una y otra vez que te hacen sentir mala madre).

Por suerte la mayoría de unas y otras son madres que hacen lo que pueden más que lo que quieren, que se sentirán juzgadas pero que se callarán y seguirán haciendo lo que creen que es mejor para ellas y sus hijos.

 

Y es que parece que las madres que dan pecho y las que dan biberón jueguen en ligas distintas, y las que dan lactancia mixta son jugadoras de las dos ligas.
Sí, la teta y el biberón, ese tema que está tan de moda y que llena horas y horas de tertulia en mesas de cafés, en foros, en blogs… Y que siempre acaba con esas frases que me hacen reflexionar. ¿Tenemos derecho a juzgar sin conocer las circunstancias de cada una de ellas?


La teoría está clara: La OMS recomienda lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y complementarla con alimentación complementaria hasta los 2 años. La leche materna es el mejor alimento para el bebé.
Lo vemos en anuncios, lo leemos en revistas, nos lo dicen en clases preparto. Sí, queda claro, es lo mejor y lo más recomendable.

Sin embargo.. ¿Eso es sinónimo a que si no le das el pecho a tu hijo serás peor madre? No, ¿verdad?
Pues parémonos a pensar en cómo se siente una madre que por lo que sea, no ha podido dar el pecho, o que ya de un principio decide que la lactancia materna no es la forma con la que quiere alimentar a su hijo.

Pero también parémonos a pensar en esa madre que da el pecho en un restaurante y tiene que escuchar comentarios absurdos sobre si está faltando el respeto a alguien. Nos pasamos el día criticando y rodeándonos de críticas.

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Ya en el hospital te clasifican, por lo menos en el que yo di a luz. En el postoperatorio inmediato ya me hicieron esa pregunta estándar: ¿le darás pecho?

– Sí claro, quiero intentarlo.

Pero resulta que ese quiero intentarlo se traducía a que me dijesen que me pusiera a la niña al pecho y dejara que ella fuese haciendo. Bien, con la barriga destrozada, con mórfico para el dolor, con los brazos repletos de vías y con medio cuerpo dormido.. Apáñate para ponerte a esa criaturita que no sabes ni cómo coger y póntela en el pecho. Sin indicaciones, sin que nadie te oriente, sin que nadie se quede allí un rato a explicarte cómo hacerlo.

Después de eso vinieron las horas en que la niña se dormía, no cogía el pecho. Me insistían en que la estimulase, que la despertara dándole golpecitos, que tenía que engancharse y comer porque podía tener una hipoglucemia. Pero nadie se quedó un rato a hablar conmigo y a explicarme cómo hacerlo. Me sentía sola, dolorida, extenuada.. Y en esos momentos sólo pensaba en pedir un biberón y descansar un rato.

Finalmente la niña agarró el pecho, pero como me dolía hasta el alma, no la colocaba bien. Aparecieron las grietas, me sangraban los pezones. Las enfermeras me miraban con cara de compasión cuando me revisaban los pezones, pero ninguna se paró a explicarme qué estaba haciendo mal. La niña lloraba, tenía hambre. Llevaba más de 12h poniéndola en el pecho a casi cada instante.

 
La segunda noche de estar en el hospital, la enfermera viendo cómo estábamos, se sentó un rato conmigo. Me explicó como ponérmela sin hacerme daño yo en las cervicales ni en la espalda, cómo colocarla bien para que tuviese un mejor agarre, me dio unos parches para los pezones y nos dio un suplemento de 20ml de biberón para que mis pechos descansaran un poco.

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Al día siguiente sus compañeras la tacharon de irresponsable, me decían que esas cosas son las que hacen que la lactancia materna fracase y yo me sentí una madre horrible por haberle dado un simple biberón de 20ml a mi hija. Sin embargo, a día de hoy sé que esa enfermera fue quien salvó mi lactancia. De no haber descansado ese ratito y haberle dado ese suplemento, estoy segura de que hubiese abandonado la lactancia a las pocas horas.

 
¿Soy mejor madre por haber tenido los pezones sangrando y haberme pasado horas y horas con la niña pegada en el pecho? No. Eso no es una medalla. No es un premio. Es un proceso que viví, como tantos otros. Es el camino que yo escogí y esa era una parte de él. No me convierte en mejor ni en peor.

 
Dando el pecho fui juzgada. Juzgada porque cuando la niña lloraba “sólo” se calmaba con el pecho, porque cuando la niña tenía sueño “sólo” se dormía con el pecho, porque para el mundo yo me pasaba el día con la teta fuera.. Y resulta que eso es viciar a un bebé. Resulta que dar el pecho a mi hija era malacostumbrarla a que siempre tenía el pecho disponible y que estaba viciada a la teta. De tonterías he oído para escribir un libro.

 

Pero la vida da muchas vueltas y te pone obstáculos cuando menos los esperas. Cuando tuvimos la lactancia materna establecida y por fin disfrutaba de ella, tuve que introducir leche de fórmula. Las circunstancias no vienen al caso. Pero como toda mujer, no soy sólo madre. También soy hija, hermana, sobrina, cuñada.. Y no podía partirme.

Entonces cambiaron las tornas. El otro bando pasó a juzgarme sin que la mayoría de esas personas me preguntasen ni tan siquiera las circunstancias que me habían llevado a introducir fórmula en la dieta de mi hija. “Podrías haberte extraído leche”, “tendrías que haber tenido un banco en el congelador por si acaso”, “no te has esforzado lo suficiente”, “la niña dejará de querer pecho porque el biberón es mucho más fácil”. Por si la situación no fuese bastante complicada, tenía que cargar además con los juicios de todas esas personas que se empeñaban en que me pasase el día con el sacaleches a cuestas.

 
¿Eso me convertía en peor madre? ¿Quería menos a mi hija por haberle introducido leche de fórmula?
Lo más triste de todo es que llegué a sentirme culpable.

 

Después de tres meses con lactancia mixta, mi hija decidió que ya no quería más pecho. Se lo ofrecía, pero ella lo rechazaba. Prefería el biberón. Y yo puse punto y final a la experiencia de la lactancia materna.

Fue una experiencia muy bonita, que me aportó momentos preciosos junto a mi hija. Pero también fue una experiencia en ocasiones dura, un tanto desesperante y muy dedicada.

 
¿Soy distinta ahora que no le doy el pecho a mi hija? ¿Cambia mi forma de quererla y de cuidarla por darle la leche en biberón?

 
A vistas del mundo, he jugado a la liga de la lactancia materna, juego a la liga de la lactancia con fórmula y he jugado a las dos a la vez. Sin embargo yo juego a la misma liga que todas: la de la maternidad.
Al final todo es el mismo deporte con distinto uniforme. Pero el vehículo que nos mueve es el mismo: el amor por nuestros hijos.

Cada madre alimenta a su hijo como quiere y como puede, y ninguna merece ser juzgada por hacerlo de una manera u otra.
Respetemos a las madres que deciden dar el pecho. A las que abandonan al principio del camino, a las que lo dan sólo unos meses, y también a aquellas que amamantan a sus hijos durante años.

Y respetemos también a aquellas que deciden no dar el pecho, a las que no pudieron o no quisieron.

Todas merecemos el mismo respeto, y unas no somos mejores ni peores que las otras.

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Disfrutemos más y critiquemos menos. El respeto y la tolerancia son valores que debemos enseñar a nuestros hijos, y debemos empezar dando ejemplo.

20 comentarios

  1. Un post muy bueno, con un tema tan complicado… Nosotros estuvimos en la liga de la lactancia con fórmula porque la materna no pudo ser a nuestro pesar 😦

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    1. Sí que es un tema complicado, y es una lástima. Por lo que cuentas, lo intentasteis y no pudo ser. Siempre digo que al final hacemos lo que podemos más que lo que queremos. Besos!

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  2. La lactancia es siempre un tema complicado en nuestro días. Parece que, como dices, tienes que jugar por fuerza en una liga o en otra, y además defenderla a ultranza y eso no es bueno ni para las madres ni para los niños. Mi hija Mayor empezó con lactancia mixta y con mucho esfuerzo logré pasarla a esclusiva (por si quieres echarle un ojo: https://mamaenelsigloxxi.wordpress.com/2014/05/02/la-cosa-esa-de-la-teta/). Cuando la desteté lo hice por motivos muuuuuy personales, únicos e intransferibles que nadie debería juzgar. Mi hija Pequeña ha gozado de lactancia materna desde el primer día y hasta sus casi 19 meses. Comentarios muchos. Miraditas del tipo va-a-mamar-hasta-la-universidad ni las cuento. Acabo de destetarla muy a mi pesar y también por motivos tremendamente personales. Si me juzgan, que me juzguen. Como comentabas, cada madre hace lo que puede y lo que considera mejor para sus hijos y eso debería ser suficiente!

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    1. Ahora leeré tu post 🙂 Los comentarios de la gente debemos aprender a pasárnoslos por el.. cogote. Todos esos meses de lactancia para ti y para tu hijas es lo que cuenta, que lo hayáis disfrutado y habéis estado cómodas haciéndolo. Un abrazo guapa. Gracias por pasarte!

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  3. Muy buena entrada con una reflexión importantísima! Yo me cansó de escuchar como todo el mundo juzga a todo el mundo… Yo quiero que me ayuden y me acompañen en el camino de la maternidad y al contrario, terminan haciendo que desconfíes de ti misma y tus decisiones. Curiosamente el otro día a mi matrona le pregunté por un grupo de lactancia al que acudir antes de dar a luz y su repuesta fue “hasta que no des a luz nada y solo si es necesario” o sea, tengo que esperar a estar hecha polvo para pedir ayuda? Porqué no prevenir con un poco de información y preparación antes de? en fin…aún estamos en el camino hacía la libertad de decisión en la maternidad, nos tocará luchar por ello!! Un abrazo fuerte y gracias por esta entrada!

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    1. Infórmate todo lo que puedas sobre lactancia y así cuando te toque sabrás más o menos el por qué de muchas cosas. Yo suerte tuve de todo lo que leí, porque en el hospital no me ayudó ni asesoró nadie, ni estando hecha polvo oye.. Un abrazo guapa.

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  4. Es un tema tan complicado. Siempre nos van a estar juzgando a las madres por las cosas que hacemos con nuestros hijos. Yo creo que cada madre hace lo mejor para su bebé. Ojalá este post haga reflexionar a todas esas personas que juzgan la maternidad.
    Besos

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    1. Muchas gracias por tu comentario. La verdad es que si, es muy complicado y parece que cualquier cosa que se diga se haga para atacar.. Con lo sencillo que sería que cada persona hiciera lo que mejor le va, sin ser juzgada.. Un abrazo!

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  5. Hay una cosa clara y que todas tenemos que tener en cuenta y es que todas queremos lo mejor para nuestros hijos. En mi caso quise darle el pecho pero no agarraba bien, mi hija no comia, lloraba de hambre, pedí un biberón despues de mucho intentarlo y la alimenté que es de lo que se trata. No me siento peor ni mejor madre que nadie, hice lo que me dijo mi instinto y no me arrepiento.

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    1. Tienes toda la razón. Hiciste lo que pudiste, lo mejor para tu hija, y eso es lo más importante. Nadie debería juzgar nada, ni menos sabiendo las razones de cada uno por hacer las cosas como las hace. Un abrazo guapa!

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  6. Que identificada me he sentido con este post!!! Me quedo con el ultimo parrafo, disfrutemos mas y critiquemos menos. Un besazo

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    1. Con lo fácil que sería vivir cada uno su vida y aprender de los demás, sin hacerlo con el fin de juzgar. Gracias por pasarte guapa 🙂 Un besote

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  7. Me he sortida muy identificada con tus palabras, yo Tuve q dar lactancia mixta y me senti atacada por los dos bandos. No entiendo como las mujeres somos tan malas entre nosotras en lugar de apoyarnos. Las criticas ajenas en momentos tan delicados como el post parto, con su consecuente cóctel molotov hormonal son letales. No dudes de que has sido una gran madre por el mero echo de hacer en todo momento lo que considerabas mejor para ambos. Un besito

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    1. Pues sí, al final lo importante es hacer lo mejor que puedes en cada momento. De lo que planeas a lo que sucede finalmente hay un camino muy largo y pueden salir muchos obstáculos. Nadie debería criticar ni juzgar sin saber lo que pasa realmente en cada camino. Las hormonas no ayudan nada, tienes toda la razón.. Algún día hablaré sobre ellas, se merecen un post jaja. Un abrazo guapa!

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      1. Espero impaciente tu post hormonal!! Seguro que nos reímos un rato 😘

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  8. Yo creo que lo principal es respetar a cada persona, que cada mujer haga lo que quiera. :*

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    1. Sí! Eso es lo más importante sin duda. El respeto y hacer lo que uno quiera, crea (y pueda!). Un abrazo

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  9. Bordas los post sobre estos temas. A mí me cuesta escribir sobre ello porque tengo menos templanza! Jajajaja Súper fan de esa enfermera. Yo creo que, por encima de todo, la maternidad HAY QUE DISFRUTARLA! Yo di y aún doy el pecho, pero he tenido muchísima suerte porque todo fue rodado desde el principio. Siempre he dicho que no sé lo que hubiera hecho de habérseme dado mal la cosa, porque es muy fácil juzgar sin estar en situación.

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    1. Gracias guapa 🙂 Antes de publicarlos me los releo porque me da miedo meter la pata… Por ganas a veces gritaría al mundo que dejemos de ser tan egoístas y seamos un poco más tolerantes. Tienes toda la razón, la maternidad hay que disfrutarla! Me alegro que puedas seguir disfrutando de la lactancia materna, la verdad es que cuando está establecida y va bien, es una experiencia mágica y muy gratificante 🙂 Mientras puedas y quieras, y tu peque también, que la gente diga lo que quiera. Un abrazo!

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  10. […] os recomiendo que os leáis este otro post: Y tú, ¿de quién eres? ¿Teta o biberón?, de la misma autora, que comienza […]

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