Es el momento de apretar Pause #LivingBookingExperience

Pipipiipp… Suena el despertador. Papá Mapache tiene que ir a trabajar.

Yo me desperezo en la cama y miro el reloj. No son ni las 7h.
En poco más de una hora Mapachita se despertará y empezará la carrera:

Cambiarle el pañal, prepararle el desayuno y dárselo. Con un poco de suerte se entretendrá un rato con los dibujos mientras engullo algo para desayunar y me tomo un café que muchos días se queda frío.

Limpio los cacharros de la cocina mientras la niña juega (o protesta) en la manta de juegos y a toda prisa hago la cama y arreglo la cuna.

Pongo la ropa sucia dentro de la lavadora y como si fuese un pulpo, voy recogiendo todo lo que pillo por el camino. A menudo me pregunto dónde tienen las patitas todos esos objetos que cada día están fuera de su lugar.

Son pasadas las 10 de la mañana. Vestir a la niña se convierte en una guerra de patadas y manotazos que deciden ir al ritmo contrario de lo que yo querría, hasta que al fin lo consigo. Ya está limpia, vestida y con ese olor a colonia de bebé que tanto me gusta. Toca dormirla porque a esa hora suele hacer su siesta matutina.

 
En cuanto Mapachita duerme, me ducho en dos minutos, me visto y me recojo el pelo para parecer un poco decente. Un poco de corrector para las ojeras de mapache y ale.
Es hora de ir a comprar, preparar la comida, darle de comer a la niña, comer nosotros, limpiar los cacharros…

 
Hasta que por fin llega ese momento, el momento en que la niña duerme su siesta (de 20 minutos o de 1h, quién sabe) y yo me siento en el sofá con un café y el ordenador.

 

Y es en ese rato en el que leo que Booking, de la mano de Madresfera, me invitan a participar en sorteo de un fin de semana en uno de los tres destinos que proponen:

Por un momento tengo dudas sobre si debería participar… ¡Ni en los rascas de Bollycao me tocaban premios! 
Pero después pienso que si mando etiquetas del café, compruebo los premios de las bolsas de patatas fritas y juego a los Euromillones.. ¿Por qué no intentarlo?

 
Miro los tres destinos propuestos y me doy cuenta de que necesito vacaciones! Con sólo ver las imágenes en la web de Booking ya se respira el aroma de la tranquilidad. ¡Vaya tres destinos! Los tres tienen valoraciones excepcionales por parte de los usuarios. Todos están situados en entornos idílicos y tienen unas vistas increíbles y además están en lugares que no conozco.

Pero el turismo rural siempre me ha gustado. Y las fotos de Can Bassa me han enamorado.

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¿Qué os parece? Ya mismo cambiaba las vistas al edificio de enfrente por esos jardines, los cestos llenos de ropa por esas tumbonas y el ruido de los vecinos moviendo muebles por el silencio que me inspira ese lugar.

Can Bassa está situado en Madremanya, un pequeño pueblo de unos 275 habitantes. Cerca de pueblos de la Costa Brava tan bonitos como L’Estartit, Palafrugell o Begur. Para que lo situéis en el mapa, está a unos 20 minutos en coche de Girona; la costa queda algo más lejos.

Es una casa rural con dos opciones de alojamiento: habitaciones con baño privado o apartamentos completamente equipados, ideales para ir con niños y poder ir más a su ritmo preparando sus papillas y demás, en caso de que así lo prefiráis.

Y además, si os gustan los deportes, tendréis varias opciones para practicar por la zona o podréis alquilar bicicletas en el mismo centro.
Yo personalmente practicaría el relaxing, un deporte que practico con poca frecuencia y que sin duda me inspiran esas fotos.

¿Qué bien suena, verdad?

De vez en cuando merece la pena parar este ritmo que llevamos, coger las maletas e irnos a desconectar a un destino como este. Cambiar el ruido por el silencio de la naturaleza. Cambiar el estrés y las prisas por la tranquilidad de pensar que, por un día, no hay que mirar el reloj. Cambiar nuestras casas repletas de juguetes y ropa por recoger, por una habitación de hotel decorada con gusto.

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Mientras sigo soñando, mi niña ya se ha despertado y toca seguir bailando al vertiginoso ritmo que se mueve el mundo.
Me pregunto por qué vivimos tan deprisa, si al final todos vamos a llegar al mismo sitio. Valdría la pena apretar el botón de Pause más a menudo, y pararnos a mirar todo lo que nos rodea.

Ojalá mi botón de Pause me lleve a pasar un fin de semana en Can Bassa. Aunque puede que este rasca me diga “sigue buscando”, tenía que intentarlo 😉

 #LivingBookingExperience

 

 

3 comentarios

  1. Mucha suerte! Ojalá puedas cambiar esas vistas durante unos días! Besitos

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  2. La verdad que con los peques es un no parar, no tienes tiempo para casi nada pues son ellos los que marcan los ritmos. Yo hoy me conformaría con poder teñirme que buena falta me hace…. Besos!!!!

    Le gusta a 1 persona

  3. Suena genial! mucha suerte a ti también!

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